Cuestiones
poco éticas...
Escribe: Federico Hernández
Pagella
Entre cuestiones poco éticas, se siente
la polémica de quien es quien la persona que estará en el gobierno de las
localidades rurales.
Criticas o hazañas, la verdad que la ignorancia del pueblo llega a ser a
veces un revuelo de circunstancias que emanan solo de hablar por hablar.
Que las personas son buenas o malas, que no tiene sentido ser delegado si no
nació en el pueblo, que obstáculos le impiden y que lo critican ahora porque
será o es político.
Que hace, hizo o hará, que es bueno o malo; o tal vez el intendente no lo
ayuda, todo se vuelve suplicio y estamos cada vez peor.
Soñamos y anhelamos, pero poco cumplimos, parece que esto se esta volviendo
cada vez peor, y en vez de ayudar a progresar, ayudamos a desaparecer, que
la gente viene y va, y que las palabras se las lleva el viento ¿se las lleva
de verdad? O tal vez quedan guardadas en algún lugar y nadie hace nada, que
las calles están llenas de pozos, que los pastos están largos, no hay luces
en las calles…
Que la política nunca hace nada, pero con alguno que otro hizo algo por el
pueblo, o se robó todo como a veces decimos.
Lo único que queda es esperanza, pero la refutamos con solo meter mala onda;
que la desdicha nos amarga y las contrariedades nos alientan. Somos muñecos,
o humanos, manejados como títeres, que se van, que se queden, que nadie hace
nada, que los pueblos desaparecen, que la gente se cansa, y que siempre
estamos iguales…
Que las comunidades rurales no importan, que somos el “motor ganadero”, y
estamos abandonados.
Que nos prometen el acceso desde hace años, y nadie hace nada, que juntan
firmas y todo queda en un cajón, que construyen y no equipan.
Son tantas cosas, que seria imposible redactar todo, porque somos así,
Argentinos de gusto, envidiosos, rencorosos, poco humanos, no somos
solidarios, somos avarientos, y peligrosos, nos matamos como bestias… así
somos, una raza indistinta, que se ha pigmentado de negro, de rojo…
Soñaron, nos soñaron y seguimos fabulando, inventamos, para mejor o peor
pero la cosa es competir.
La educación que no ayuda, las maestras que no trabajan, estudian y no
aprenden, no les importa el futuro de nuestros hijos, solo les importa el
día de paro, para poder descansar, van al colegio y la algunas prefieren
gritar, discriminar y excluir.
Que nos cortaron las alas, que no podemos volar, que estamos en la
injusticia de cada día, y así estamos, trabajando para tener algo, lucharla
para continuar, sobrevivir en la indiferencia de un pueblo que no sabe lo
que quiere…
Somos participes de la destrucción, de no cuidar nuestras cosas… nuestras
raíces…
Que la vida se va, que nos quedamos en el camino, que soñamos pero no
realizamos, ni construimos.
Dejémonos de pelear, de engaño y egoísmo, juntemos y estrechemos lazos para
crecer y progresar; porque a cada tanto se puede pensar en POSITIVO….
Enviado por Federico
Hernández Pagella.
|