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APC: En la esquina es la milonga....
UNA
AFINADA MILONGA QUE EL PÚBLICO APLAUDIÓ DE PIE
Cada vez que anuncian una presentación, las entradas se agotan. Y es que los
amantes de los espectáculos musicales saben de antemano que este bien
ensamblado grupo de artistas casarenses es sinónimo de buen gusto, calidad
musical y una profunda pasión por lo que hacen. Y esto es algo que se
evidencia en cada una de sus presentaciones, por la manera en que
interpretan cada tema y por el cuidado que ponen en todos los detalles para
que el show salga “redondito”.
“En la esquina es la milonga”, el concierto ofrecido por este admirable
grupo de artistas casarenses el pasado sábado 9 en las instalaciones del
Club Atlético -con lleno total en sus dos funciones-, no hizo más que
confirmar las aptitudes musicales de cada uno de los que lo componen. Y al
igual que en cada presentación, el público salió encantado y con muchas
ganas de poder verlos más a menudo.
Si bien en esta oportunidad no todos los integrantes de Artistas Populares
Casarenses se presentaron, aquéllos que sí lo hicieron dejaron bien sentado
el prestigio del grupo. Aún así, no cabe duda de que el público extrañó las
presencias en el escenario de María Almán, Mónica Rodríguez, Horacio Vita,
Dino Ilardo, Martín Serra, Gustavo Morán, Gonzalo Nuevo, María Lourdes
Elvira y el Ballet Aonikenk.
Y Comenzó la Milonga....
Con libro y textos a cargo de Adriana Trombetta y Amílcar Ilardo, quienes
hicieron una precisa y cuidada introducción de los números que compusieron
el espectáculo, fueron desfilando los intérpretes, apoyados musicalmente de
manera impecable por Sergio Morán en guitarra, Miguel Giménez en bandoneón,
José “Bocha” Ferrante en percusión (también fue uno de los intérpretes
solistas), y Raúl Sadovsky en teclados.
El concierto recorrió varios géneros musicales argentinos, desde tangos y
baladas, pasando por el folklore y hasta un valsecito criollo. El vestuario
utilizado por las damas, estuvo a la altura de las circunstancias y en esto
se notó la mano de María Lourdes Elvira, quien junto a Silvana Ferrante,
ofició de “recepcionista”. Enfundadas ambas en sendos trajes masculinos,
pañuelo blanco al cuello y chambergo, crearon de entrada la atmósfera
propicia para el show que minutos después tendría lugar.
Como es habitual en él, Raúl Sadovsky –Director General y alma pater del
grupo- derrochó frescura y espontaneidad en el intervalo de cada número,
otorgándole al espectáculo la calidez justa y necesaria para que el público
se sintiera parte del mismo, un público numeroso que supo premiar la
actuación del grupo con respeto, entusiasmo y calurosos aplausos, que en
muchos casos se convirtieron en ovación.
El lucimiento individual, una constante.
En conjunto, el grupo se ve muy sólido, irradia profesionalidad, y se nota
un buen entendimiento entre sus integrantes, además, claro está, de un gran
compañerismo.
Pero a la hora de evaluar las actuaciones individuales –que en su conjunto
hacen al todo- ¿qué decir que no se haya dicho ya?. No deseamos ser
repetitivos, pero estos magníficos intérpretes, con cada nueva actuación,
nos obligan a tratar de encontrar las palabras que redefinan la esencia de
lo que llevan dentro: una profunda pasión por la música, la cual transmiten
a una audiencia a la que siempre logran cautivar.
Victorina Franco, una vocalista sobresaliente, añade a su afinada voz -de
agradable color-, una gracia muy especial en la interpretación de cada tema.
Es realmente placentero verla moverse a sus anchas en el escenario, como si
hubiera nacido ahí.
Se lució especialmente en “Algo Contigo”, de Chico Novarro, y en el tango
“Atenti, Pebeta”.
Claudio Caprioli, dueño de una voz naturalmente excepcional y una probada
calidad interpretativa, hizo que el público moviera rítmicamente pies y
cabezas con su versión de “Chismes”, de Alberto Cortés, y arrancó suspiros
femeninos con su interpretación de la romántica “Quisiera ser”.
José “Bocha” Ferrante, de larga y reconocida experiencia en el difícil arte
de cantar y encantar, puso en evidencia que su voz, como los buenos vinos,
mejora con los años. Muy aplaudida su versión de “Mandarinas”, de Víctor
Heredia.
Raúl Sadovsky, músico portentoso, continúa superándose al piano, si ello es
posible. Su virtuosismo no reside sólo en lo técnico, sino que la calidez y
la sensibilidad que pone en cada interpretación consiguen crear entre él, su
música y el público, una comunicación muy especial, lograda solamente por
aquellos ejecutantes que poseen verdadero talento. Además de la impecable
ejecución al piano del tango “Nada”, acompañando por Sergio Morán en
guitarra, ambos arrancaron una ovación con el tema elegido para cerrar el
espectáculo, una sublime interpretación de “Nocturna”, de Julián Plaza, que
mereció el pedido de bis por parte del público. Un público que, en el final,
los ovacionó de pie.
En suma, la gran dosis de entrega, profesionalidad, corazón y genio, hacen
que asistir a sus presentaciones sea un espectáculo fascinante. Que es, ni
más ni menos, lo que Artistas Populares Casarenses se proponen lograr. Y una
vez más, lo han conseguido.
Por Diario El Oeste.
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