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Grobocopatel: "Si no nos dejan ganar, no podemos invertir"

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Grobocopatel:
"Sí no nos dejan ganar, no podemos invertir"
El empresario cuestionó las retenciones
y pidió, en su lugar, un impuesto fijo a la tierra.
Gustavo Grobocopatel, gerente general del grupo Los Grobo, se ha
diferenciado de sus colegas del campo, entre otras cosas, por su mejor
relación con el Gobierno.
Sin embargo, la última suba de entre 5 y 10 puntos de las retenciones a las
exportaciones de granos parece haber roto esa armonía, envidiada por otros
productores. Los Grobo, una empresa familiar con sede en Carlos Casares,
explota más de 150.000 hectáreas (10% propias, 90% alquiladas) en la
Argentina y otros países de la región.
-¿Por qué sostiene que las retenciones concentran la riqueza?
-Las retenciones generan una baja de los precios que recibe el productor. Si
éste se encuentra en áreas más marginales y sus rendimientos son menores, su
competitividad disminuye y ante una crisis sería el primero en quebrar.
-¿Qué impacto va a tener la última suba de las retenciones en el campo en
general, entre grandes y pequeños productores?
-Creo que el impacto es igualmente negativo para ambos, ya que deteriora la
relación insumo-producto. Nos pagan nuestros granos con un dólar a 2 pesos y
nosotros pagamos los insumos (fertilizantes, herbicidas y semillas) a un
dólar de 3,5 pesos. Este diseño desincentiva la utilización de tecnología y
la productividad.
Por otra parte, la suba del petróleo hace subir los precios de los
productos, pero también de los insumos. El productor no captura la renta
generada por el aumento de los precios como se cree. Creo que además es un
cambio en las reglas de juego que hace que el sistema funcione con más
costos de transacción, cuasi rentas y asimetrías
-El Gobierno sostiene que las retenciones sirven para redistribuir la
riqueza. ¿Qué otro instrumento tiene a mano para lograr ese objetivo sin
afectar a los productores?
-Todos los impuestos redistribuyen la riqueza, sólo que en el caso de las
retenciones la distribuyen al revés, la concentran. Yo creo que hay
impuestos que son muchísimo mas justos, equitativos y colaborarían con el
desarrollo armónico de la nación. Para el caso del campo creo que hay que ir
por un impuesto fijo a la tierra que reemplace las retenciones. Al ser fijo,
cuando hay mayor productividad el impuesto se diluye, y entonces se
estimulan la producción y la inversión. Este impuesto a la tierra es fácil
de recaudar y difícil, casi imposible, de evadir como las retenciones.
Habría que hacer un plan de transición para cambiar el diseño impositivo, ya
que si los precios bajan la crisis sería inevitable y quebraría el sistema
agrícola argentino. Sería imperdonable para todos no prever esta situación.
Los otros impuestos son los comunes de cualquier país del mundo, como
ganancias, laborales, etcétera.
También sería bueno poner en manos de los intendentes más proporción de ese
presupuesto. Sería un sistema descentralizado, en red, más propio de la
sociedad del conocimiento. Veríamos inmediatamente una revolución:
municipios formando consorcios para hacer autovías, viviendas y construyendo
escuelas y hospitales. La gente de los grandes centros urbanos volviendo al
interior, a las economías regionales.
-¿Qué perspectiva tiene el negocio agropecuario para 2008?
-Las perspectivas son favorables, pero las retenciones retrasan el
desarrollo. La Argentina necesita que los empresarios inviertan en el país,
construyendo industrias, formando empresas de servicios.
Si no nos dejan ganar, no podemos invertir. La pregunta es quién lo hará:
¿el Estado?, ¿los brasileños? Creo que es posible articular políticas para
que los precios de los alimentos no suban y se exporte más, para que el
Estado tenga superávit, pague sus deudas y, además, estimule la inversión.
Creo que estos dilemas se resuelven con consensos y creatividad. No podemos
darnos el lujo de destruir tanto valor.
Fuente: La Nación
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