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Un chiste de mal gusto

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Un chiste de
mal gusto
El jueves pasado, Santiago Montoya
declaró que el impuesto de tan barato era una "broma", y que el
productor bonaerense paga "alrededor de 12 pesos por hectárea por año".
LA VOZ DEL PUEBLO no pudo encontrar a un chacarero que tribute tan poco,
y eso que consultó a 24. Marche otra pedido de disculpas
Viernes por la mañana, mate en mano, Pedro Miguel Guisasola todavía
estaba intentando digerir el fuerte aumento de las retenciones cuando se
acomodó para leer LA VOZ DEL PUEBLO y se chocó con la tapa del diario:
Para (Santiago) Montoya, el inmobiliario rural es una "broma", decía la
portada. Al chacarero le subió la presión hasta el techo. Y le llegó
hasta el cielo cuando leyó que el titular de la Agencia de Recaudación
de Buenos Aires aseguró que el productor bonaerense paga "alrededor de
12 pesos por hectárea por año".
Más allá de la bravuconada del funcionario, un abonado a este tipo de
declaraciones, a Guisasola le parecieron muy poco esos 12 pesos,
entonces revisó sus papeles, agarró sus impuestos y calculadora en mano
comprobó que, con el 20% de descuento por buen contribuyente incluido,
paga 26 pesos por hectárea por año. Y la presión ya se le fue a la
estratosfera.
Cuando acomodó un poco las ideas y enfrió un poco el ánimo, se comunicó
algunos colegas para comprobar si él era una excepción a la regla y el
resto de los propietarios paga, tal como dijo el bueno de Montoya, los
escasos 12 pesos. A Guisasola se le quemaron los papeles: uno de los
consultados le contestó que abona 46 pesos.
Con la presión en Marte, el productor se comunicó con LA VOZ DEL PUEBLO
y planteó el desafío: la búsqueda de un dueño de campo que pague la
cifra indicada por el titular de la Agencia de Recaudación de Buenos
Aires.
Y no hubo caso. Sobre 24 productores consultados vía teléfono y mail,
ninguno tributa 12 pesos. El más cercano a eso es un chacarero dueño de
un pedazo de campo en De La Garma. Netamente ganadero, por esa porción
de tierra, desembolsa 17,50 pesos por hectárea por año. Ese fue el piso
que arrojó la consulta, mientras que el techo fueron los 52 pesos que
abona un productor con campo en El Carretero. El resto tributa entre 23
y 46 pesos. Con un pequeño gran detalle, en todos los casos (tal ocurre
con Guisasola), en la cifra está incluido el 20% de descuento por buen
contribuyente.
Los distintos valores tienen que ver con la valuación de cada campo,
pero en esta zona no hay ninguno de tan baja productividad como para
pagar los famosos 12 pesos. "Debe haber tomado como referencia un campo
de la patagonia", exageró uno de los productores consultados.
Broma pesada
La semana pasada, en una entrevista realizada con la agencia DIB,
Santiago Montoya reclamó que se actualice el valor del impuesto
Inmobiliario Rural al expresar que lo que se cobra actualmente
"constituye una broma". "Desde mi perspectiva -dijo- al campo tendríamos
que haberle aumentado el Inmobiliario Rural hace mucho, hace poco y
ahora". Y agregó: "Es vergonzosamente bajo el nivel de presión
tributaria en el rural".
El funcionario detalló que "el patrimonio inmobiliario urbano de la
provincia de Buenos Aires es de 4000 millones de pesos, y se paga 950
millones de pesos del impuesto Inmobiliario Urbano. Es decir, casi un
25%. Y por el impuesto Inmobiliario Rural se abona unos 300 millones de
pesos y el patrimonio inmobiliario rural es casi la mitad del urbano,
cerca de 2000 millones de pesos. Esto es un 15%".
Ahora bien, comprobado está que los productores tributan más de lo que
dice Montoya. Al tiempo que no hace falta ser un especialista para saber
que las valuaciones fiscales de los campos son mucho más bajas que las
tasaciones que se escuchan hoy en día si uno está interesado en comprar
un establecimiento. Tan cierto es eso como que las valuaciones fiscales
que figuran en el impuesto urbano y en la patentes de automotores poco
tienen que ver con los precios que marca el mercado.
¿Y eso es culpa de los productores? Obviamente que no, pero como bien
explicó un viejo chacarero, "hoy está de moda pegarle al campo, entonces
también le da Montoya. Y de paso queda bien con el Gobierno nacional".
Memoria
Es bueno recordar que a fines de 2005, bajo la gobernación de Felipe
Solá, se dispuso un significativo aumento del impuesto en cuestión. El
incremento, que fue selectivo según regiones aunque nunca quedó en claro
el criterio utilizado, llegó a un 120 % en 28 de los 134 municipios de
la provincia de Buenos Aires.
Entre los distritos que sufrieron mayor aumento se encuentran Tres
Arroyos, Pehuajó, Trenque Lauquen, Carlos Casares, Balcarce, Lobería y
Necochea. Otros 26 municipios recibieron una suba del 90% del impuesto
sobre sus campos: Pergamino, Mercedes, San Andrés de Giles, Ramallo,
Pilar y Luján, entre otros. En tanto, en 18 distritos el aumento
ascendió el 60%. Por caso, en Bolívar, Saladillo, Olavarría, Azul,
Cañuelas y Chascomús. En otros 50 distritos el aumento alcanzó el 40%,
entre éstos se encuentran la mayoría de los distritos del Gran Buenos
Aires, más Ayacucho, Castelli, Brandsen, Dolores, General Alvear,
General Guido y General Madariaga, por mencionar sólo algunos.
En 12 municipios de la provincia de Buenos Aires no hubo incremento. Las
comunas que tuvieron esa suerte fueron Adolfo Alsina, Bahía Blanca,
Coronel Dorrego, Coronel Pringles, Coronel Suárez, Guaminí, Patagones,
Puán, Saavedra, Tornquist, Villarino y Coronel Rosales.
Montoya ya tuvo que pedir perdón
Tal vez parezca que ocurrió hace mucho tiempo. Más que nada porque los
roces entre funcionarios y productores ya tiene una rica historia en lo
poco de vida que tiene 2008. Pero lo cierto es que recién pasó poco más
de un mes (el 16 de febrero) desde que Santiago Montoya tuvo que pedirle
disculpas al campo.
El responsable de la recaudación bonaerense, tuvo que pedir disculpas
por haber generalizado su acusación cuando afirmó que los productores
agropecuarios eran los "máximos evasores" de la provincia. En su
momento, el funcionario afirmó que desde la dependencia a su cargo "no
confrontamos con el sector productivo", así como que "les hago llegar
disculpas a los caballeros y a cualquier productor que hayamos ofendido,
porque no es que el campo sea evasor, sino que en ese sector hay gente
que cumple y hay evasores".
Los "caballeros" a que hizo referencia Montoya eran el presidente de la
Sociedad Rural Argentina (SRA), Luciano Miguens, y un directivo técnico
de la entidad, Marcelo Fielder, quienes habían ofrecido un minucioso
detalle de los impuestos que pagan los productores del campo,
entrevistados en el programa televisivo "A dos voces".
El funcionario bonaerense trató de fundamentar las duras acusaciones que
efectuó al explicar que, en diversas investigaciones, se había detectado
que numerosas explotaciones agropecuarias, con titulares a su cargo, "no
tenían ninguna inscripción en ingresos brutos". Según había dicho que
los productores evaden más de lo que declaran.
Se responsabilizó, al respecto, al decir que "hay que revisar muy bien
cuáles son las situaciones. Sin duda lo que dice el caballero (por
Miguens) en materia inmobiliaria es cierto, ya que el modelo rural es
uno de los que tiene el mayor nivel de pagos en la provincia".
Miguens no había ahorrado datos al referirse a los tributos, triplicados
en algunos casos, por los que responde el productor agropecuario, así
como la elevada participación del sector en los ingresos que recauda la
Nación y, en este caso, el gobierno de Buenos Aires.
Fuente:
http://www.lavozdelpueblo.com.ar
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